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Un exnotario advierte: una transferencia bancaria a un hijo puede verse como un anticipo de herencia y convertirse rápidamente en un problema legal.

Adolescente y adulto hablando en la cocina, portátil abierto en la mesa con formularios y tazas de café.

Un progenitor, teléfono en mano, valida una transferencia de 20.000 euros para "ayudar" a su hijo a comprar su primer piso. En la pantalla, el concepto se escribe deprisa, casi al azar: "ayuda", "regalo", o a veces nada en absoluto. El dinero llega en cuestión de segundos. El hijo da las gracias, promete devolverlo "quizá algún día". Todos contentos, nadie habla de derecho sucesorio.

Y luego, un día, ese progenitor desaparece. Los demás hijos descubren los extractos bancarios. Se encuentran con esa transferencia masiva. Las discusiones se tensan, los recuerdos se mezclan con reproches, las frases empiezan por "tú siempre fuiste el favorito". Los notarios, en cambio, no miran la emoción. Miran la ley. Y entonces, la famosa transferencia se convierte en una bomba de relojería.

Cuando una simple transferencia bancaria se convierte, sin ruido, en un anticipo de herencia

Para el notario jubilado Marc D., esta historia es casi rutina. Los padres llegaban a su antiguo despacho sonriendo, convencidos de que solo estaban "echando una mano" a un hijo a través de una generosa transferencia. Sin escritura notarial, sin rastro documental, a veces ni siquiera un concepto claro en el extracto bancario. En su cabeza, era amor, no cuestión de leyes. No ven que Hacienda y los futuros herederos no lo interpretarán así en absoluto.

En el momento en que una suma considerable pasa de la cuenta de un progenitor a la de su hijo, surge la sospecha legal. ¿Fue una donación? ¿Un préstamo? ¿Un anticipo de herencia que habrá que "reintegrar" a la masa hereditaria más adelante? La mayoría de las familias no se hace la pregunta. El problema es que la ley sí lo hace. Le da igual las comidas de los domingos, viejos conflictos o quién "lo necesitaba más". Lo que le importa es preservar la igualdad entre los herederos.

Marc recuerda a unos hermanos que casi dejaron de hablarse por una transferencia de 30.000 euros hecha diez años antes. En ese momento, el hermano acababa de perder su trabajo y necesitaba dinero para mantener su vivienda. La madre envió el dinero con una línea breve en el concepto: "ayuda para ti". Nadie cogió un bolígrafo, nadie visitó al notario. Todos pensaron que era un gesto puntual de bondad, casi un reflejo ante una crisis.

Tras la muerte de la madre, la hermana encontró la transferencia al reunir los documentos financieros. Para ella, estaba clarísimo: ese dinero debía considerarse un anticipo de herencia y descontarse de la parte de su hermano. Para él, era justo lo contrario: un regalo puro, realizado en un momento de necesidad absoluta. El expediente se quedó meses en el despacho del notario. Cada reunión incrementaba la tensión. Antiguas rivalidades infantiles reaparecieron. Todo por una transferencia que había durado 30 segundos en enviarse.

La ley examina las grandes transferencias "familiares" con lentes muy específicos. En muchos países, especialmente en sistemas de derecho civil como Francia o Bélgica, cualquier envío significativo de dinero de padres a hijos puede considerarse una donación que afecta a la futura herencia. Aunque ese día nadie pronunciara la palabra "donación". La presunción es sencilla: el dinero no se esfuma, sobre todo cuando una suma de cinco cifras va a parar a un futuro heredero. Si otro hijo lo impugna después, el notario puede reclasificar la transferencia como anticipo de herencia que hay que tener en cuenta.

Eso significa que el hijo que recibió el dinero puede acabar viendo reducida su futura parte para "equilibrar" las cosas con sus hermanos. En la práctica, la ley puede considerar esa ayuda pasada como si el hijo hubiese recibido una parte de la herencia por adelantado. Y los padres suelen enterarse cuando ya es demasiado tarde para explicar lo que realmente querían decir.

Cómo ayudar económicamente a tu hijo sin desencadenar un caos legal

Hay un gesto sencillo que lo cambia todo: dejarlo por escrito, en el mismo momento de la transferencia. Antes incluso de abrir la aplicación bancaria, coge una hoja de papel o escribe un correo electrónico con palabras claras. ¿Es un préstamo que se debe devolver? ¿Una donación que no debe computar en la herencia? ¿O, por el contrario, un anticipo consciente para "ayudar ahora y ajustar después"?

Unas líneas, con fecha y firma, pueden marcar la diferencia si la familia acaba delante de un notario. Lo ideal es que padres e hijo firmen un breve documento indicando la naturaleza de la transferencia y cómo debe tratarse en la herencia. No hace falta un contrato de 15 páginas; dos párrafos, claros y explícitos, ya constituyen una prueba valiosa. Después, si las cantidades son elevadas, una visita al notario o abogado convierte ese entendimiento frágil en un acuerdo jurídicamente sólido.

La mayoría de los padres no hace esto. Tienen prisa, están implicados emocionalmente, a veces incluso un poco culpables: "No pudimos ayudar al mayor en su momento, así que ahora compensamos con el pequeño". Evitan dejar constancia por escrito porque les parece frío, casi sospechoso, en un momento de generosidad. Humanamente, es comprensible. Pero esa negativa a formalizar es precisamente lo que alimenta los futuros reproches, los famosos "tú siempre fuiste el favorito" que explotan años después.

Humanamente, muchos temen que pedir una firma parezca desconfianza. Así que la transferencia se realiza en silencio, sin rastro documental. El día que se abre la herencia, los hijos descubren verdades distintas sobre el mismo gesto. Algunos siempre lo entendieron como un préstamo. Otros como un regalo claro. Algunos ni siquiera sabían de su existencia. Seamos sinceros: nadie hace realmente esto todos los días, sentarse tranquilamente a encuadrar financieramente sus emociones.

Marc, el ex notario, lo resume en una frase que se me quedó grabada:

"La transferencia bancaria es instantánea, las consecuencias legales duran 20 años".

Para no convertir una historia familiar en un expediente, algunas precauciones ayudan mucho:

  • Escribe una nota simple y fechada indicando si es un préstamo, un regalo o un anticipo de herencia.
  • Guarda una copia con tus documentos importantes y envía otra por correo electrónico al hijo.
  • Si quieres igualdad absoluta entre los hijos, menciona esta transferencia explícitamente en tu testamento.
  • Para cantidades grandes (compra de vivienda, inicio de un negocio), consulta con un notario antes de enviar el dinero.
  • Actualiza tu testamento si la ayuda financiera a un hijo cambia el equilibrio que tenías previsto.

Pensar más allá de la transferencia: ¿qué legado estás construyendo?

Una transferencia bancaria son unos cuantos dígitos y un clic, pero detrás hay algo más profundo: la manera en que los padres imaginan la justicia entre sus hijos. Igualdad no siempre significa dar la misma cantidad a todos en el mismo momento. A veces un hijo necesita ayuda antes, otro más tarde, un tercero nunca. La ley tiende a buscar el equilibrio estricto. Las familias, en la vida real, navegan entre matices, historias y accidentes.

Ahí es donde se enredan las dimensiones legales y emocionales. Un progenitor puede sentir que "debe más" al hijo que lo ha pasado peor o que le cuidó en la vejez. Otro opina que "lo dado, dado está" y no se debe cuestionar más adelante. La única forma de evitar confusiones es destapar esas intenciones mientras el padre vive, está lúcido y puede explicarse. Una conversación algo incómoda ahora es más generosa que años de resentimiento silencioso después.

El ex notario suele lamentar no haber conocido a las familias antes, en el momento de la primera gran transferencia. Recuerda salir de reuniones en las que los hermanos no se miraban a los ojos y solo hablaban a través de sus abogados. Lo que empezó como un gesto de amor acabó en una negociación fría de números. Y todos repetían la misma frase, a su manera: "Eso no era lo que mamá quería". La tragedia es que ella nunca dejó por escrito lo que realmente quería.

Cada transferencia a un hijo lleva una pregunta oculta: ¿sólo estás enviando dinero, o ya estás configurando tu herencia?

Punto claveDetalleInterés para el lector
Naturaleza de la transferenciaUna transferencia de padre a hijo puede ser recalificada como donación o anticipo de herenciaEvita sorpresas desagradables en el reparto de la herencia
Constancia escritaUna simple nota firmada o una escritura notarial precisa la intención (préstamo, donación, anticipo)Reduce los posibles conflictos entre hermanos
AnticipaciónHablar con el notario y adaptar el testamento tras una transferencia importantePermite alinear la generosidad inmediata con el equilibrio futuro entre herederos

FAQ:

  • ¿Una simple transferencia bancaria a mi hijo puede considerarse realmente un anticipo de herencia? Sí, especialmente si la cantidad es alta y el receptor es también heredero. En muchos sistemas jurídicos, estas transferencias se presumen como parte de la herencia futura salvo que se indique expresamente otra cosa.
  • ¿Cómo puedo demostrar que la transferencia fue solo un préstamo? Redacta y firma un breve contrato de préstamo con tu hijo, indicando la cantidad, las condiciones de devolución y que no es un anticipo de herencia. Guarda una copia y compártela por correo para que quede constancia clara.
  • ¿Qué pasa si quiero que sea un regalo pero que no cuente contra la parte del hijo más adelante? Puedes hacer una "donación fuera de la herencia" (donde la ley lo permita) y dejarlo reflejado en una escritura notarial o en tu testamento. Consulta con un notario o abogado especialista en herencias para enmarcarlo correctamente.
  • ¿Necesito notario para cada transferencia grande a mis hijos? No es obligatorio legalmente en todas, pero si se trata de grandes sumas, ayuda para la compra de una propiedad o apoyos reiterados, el consejo profesional protege tanto a ti como a tus herederos de disputas posteriores.
  • ¿Qué ocurre si no hicimos nada y el progenitor ya ha fallecido? La transferencia se examinará en el reparto de la herencia. Si hay controversia entre hermanos, el notario o un juez puede recalificarla como anticipo de herencia que habrá que tener en cuenta al repartir los bienes.

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