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Según varios expertos en belleza, el bicarbonato de sodio es un remedio casero eficaz contra arrugas y ojeras.

Mujer frente al espejo, aplicando crema facial. Botellas de cosméticos y móvil con foto en el tocador.

Una simple caja de cartón de bicarbonato de sodio, del tipo que compras para un bizcocho y luego nunca vuelves a tocar. Emma, 42 años, lo tenía en la mano mientras hacía scroll en TikTok, con ojeras marcadas y unos ojos que no veían ocho horas de sueño desde hacía años. Un vídeo tras otro mostraba a mujeres aplicándose una pasta blanca bajo los ojos, riendo y comparando fotos de “antes/después” como si de un truco de magia se tratara.

Dudó. ¿Podría este polvo barato realmente suavizar las patas de gallo que ni los sérums caros habían conseguido apenas rozar? Su estantería del baño parecía una mini farmacia, llena de promesas que no terminaban de cumplirse. Sin embargo, ahí estaba ella, mezclando una cucharadita de bicarbonato con un chorrito de agua en una taza de café. La pasta burbujeaba ligeramente.

Se miró al espejo, levantó el dedo y pensó: ¿y si este experimento tonto de cocina lo cambiara todo?

Bicarbonato: de la estantería de la cocina al truco de belleza

Siempre empieza igual: alguien cuelga un truco “raro pero genial” y, de repente, millones de personas saquean su cocina. El bicarbonato se ha vuelto discretamente esa estrella inesperada contra las arrugas y las ojeras. No es una crema brillante, ni un sérum de lujo. Es simplemente el mismo polvo blanco que usas para hacer pan de plátano o desodorizar la nevera.

Varios especialistas en belleza admiten que cada vez reciben más consultas sobre el tema. Llegan con capturas de pantalla, Reels guardados y una mirada ligeramente desesperada. Años de fatiga bajo los ojos, pequeñas líneas que el maquillaje ya no oculta, y siempre la misma pregunta susurrada: “¿El bicarbonato de verdad ayuda... o esto es solo una tontería de internet?”

Esa mezcla de esperanza y duda se dibuja en sus rostros mucho antes de sentarse en la consulta.

Una facialista afincada en Londres me contó que empezó a oír hablar de las mascarillas de bicarbonato para los ojos por parte de sus clientas “de la noche a la mañana”. Una semana, nada. Al siguiente, cinco mujeres seguidas preguntando cómo mezclarlo, cuánto tiempo dejarlo, si picará. Se ríe al decir que la tendencia se extendió más rápido que cualquier lanzamiento de producto caro que haya visto jamás.

En redes sociales, el hashtag relacionado con el bicarbonato para las ojeras acumula millones de visualizaciones. La gente muestra primeros planos que habrían asustado a las marcas cosméticas hace diez años: arrugas sin filtro, zonas moradas, bolsas tras una mala noche con un bebé. Luego aplican una fina capa de pasta, esperan, enjuagan y vuelven a enfocar. La iluminación suele ser sospechosa, pero el entusiasmo es real.

Una dermatóloga francesa mencionó que alrededor de 1 de cada 6 de sus pacientes más jóvenes (menores de 35) ya han probado al menos una vez una mascarilla de bicarbonato. Lo cuentan en voz baja, casi como una confesión.

¿Por qué un polvo tan humilde recibe tanta atención mientras las estanterías rebosan cremas de alta tecnología? Parte de la respuesta es psicológica. El bicarbonato es barato, accesible y transmite sensación de “honestidad”. Sin marketing ni anuncios brillantes en televisión. Solo un ingrediente de cocina que parece pertenecer al mundo de las abuelas y los remedios caseros, un mundo al que la gente confía instintivamente.

En un nivel más científico, el bicarbonato es alcalino y ligeramente abrasivo. Usado con mucha moderación, puede actuar como un exfoliante suave, alisando la superficie de la piel y haciendo que las líneas de expresión sean menos visibles para algunas personas. También puede ayudar a neutralizar ciertos ácidos y eliminar restos de contaminación o maquillaje que obstruyen la superficie.

El problema es que la piel humana, especialmente bajo los ojos, es frágil, fina y normalmente ligeramente ácida. Cualquier desequilibrio se nota enseguida. Así que, aunque un uso ocasional y cuidadosamente diluido pueda dar un aspecto “más fresco”, pasarse comporta riesgos de enrojecimiento, sequedad o sensación de escozor que ningún filtro puede ocultar.

Cómo usan realmente el bicarbonato los expertos (cuando se atreven)

Cuando los especialistas aceptan hablar del bicarbonato como ayuda cosmética, lo hacen con muchos matices. El método más habitual que mencionan es casi decepcionantemente sencillo. Se toma una pizca pequeña (aprox. media cucharadita) de bicarbonato y se mezcla con abundante agua tibia hasta conseguir una solución muy líquida y lechosa, no una pasta espesa.

Luego se empapa un algodón o un paño reutilizable con ese líquido y se da suaves toques alrededor -no directamente sobre- la zona de las ojeras o líneas finas. Piensa más en una “bruma suave” que en una “mascarilla blanca”. El tiempo de contacto es breve: 1 o 2 minutos como máximo. Nada de móvil, ni de “lo dejo mientras contesto un email”.

Después, se enjuaga cuidadosamente con agua clara y se aplica inmediatamente un producto calmante e hidratante.

He aquí la parte que rara vez se ve en vídeos virales: la mayoría de los expertos recomiendan usar este truco, como mucho, una vez a la semana. Algunos dicen que cada dos semanas es más seguro, sobre todo si tienes la piel reactiva. Insisten en que jamás debe picar ni quemar. En cuanto haya picor o calor, directo al grifo.

Y casi todos coinciden en un punto: el bicarbonato es más un “actor de reparto” que la estrella. Puede iluminar ligeramente, suavizar de forma delicada, ayudar a que las cremas o sérums penetren mejor. No eliminará arrugas profundas, ojeras genéticas ni una década de fatiga crónica. Eso sí, incluso un leve alisado del contorno de ojos puede parecer un pequeño milagro tras años de decepciones.

El error más común es tratar el bicarbonato como una mascarilla milagrosa que se deja en la piel durante mucho tiempo. Dejar una pasta espesa bajo los ojos durante 10, 20 o incluso 30 minutos es justo lo que desaconsejan los especialistas. Ahí es cuando aparece el enrojecimiento, la barrera cutánea sufre, y al día siguiente te levantas con zonas tirantes y ásperas en vez de una mirada fresca.

Otro fallo frecuente: usarlo varios días seguidos “porque funcionó una vez”. La piel es como una amiga tímida: si la fuerzas demasiado, lo recuerda. La irritación por exceso puede acentuar las líneas finas durante días. Así que sí, puede que la primera vez haya cierto resplandor, pero la idea es mantener ese efecto sin caer en el daño.

En un plano más emocional, el bicarbonato puede convertirse en símbolo de frustración. En un día malo, tras una semana dura, apetece ponerse cualquier cosa en la cara solo por sentir que recuperas el control. En un buen día, es más fácil decir: quizá hoy no es el día para experimentos en polvo. Seamos honestos: nadie hace esto de verdad todos los días.

Un médico estético parisino lo resumió en una frase que muchos lectores reconocerán:

“El bicarbonato es como un café fuerte para la piel. Un sorbito puede despertarla. Demasiado, y acabas nervioso y agotado.”

Para mantener los pies en la tierra, varios especialistas sugieren ver el bicarbonato como una pequeña parte de una rutina más amplia, nunca como un plan de rescate cuando todo lo demás ha fallado. Hablan de sueño, estrés, alimentación, pero también de gestos diarios sencillos que con el tiempo cambian discretamente el aspecto del contorno de ojos.

  • Usa frío: una cuchara fría o una mascarilla de gel enfriada reducen las bolsas más rápido que cualquier pasta casera.
  • Hidrata por dentro y por fuera: bebe agua y aplica regularmente una crema de ojos ligera y no irritante.
  • Protege: las gafas de sol y el protector solar previenen más arrugas nuevas que cualquier remedio casero puede borrar las viejas.
  • Párate: si la piel se siente tirante, roja o pica, deja de usar todo lo agresivo -incluido el bicarbonato.
  • Pide consejo: ante la duda, una breve consulta con un dermatólogo es mejor que diez TikToks contradictorios.

Qué revela este “momento bicarbonato” sobre nosotros

En el fondo, esta historia no va solo de química o de pH. Va de ese momento frente al espejo en el que ves una línea que el año pasado no estaba, o esas medias lunas oscuras que no desaparecen ni tras dormir mucho por fin. En una noche tranquila, con la luz del baño demasiado brillante, los pequeños detalles parecen gigantes.

En un nivel más profundo, el éxito del bicarbonato como truco de belleza dice mucho de nuestra relación con el envejecimiento y el dinero. Mucha gente está cansada de gastarse el dinero en botecitos que prometen milagros y sólo ofrecen, como mucho, una piel “algo más suave”. La idea de que algo humilde, barato y al fondo del armario pueda rivalizar con la cosmética de lujo es sumamente seductora. Cambia el guion: te conviertes en experta, química, la que ha encontrado la fórmula.

Todos conocemos ese momento en que pruebas algo un poco raro, creyendo a medias y riéndote de ti misma, solo porque alguien en quien confías (más o menos) en internet juró que funcionaba. Puede que la pasta de bicarbonato no transforme tu cara. Puede que simplemente te dé, durante unos minutos, la sensación de que haces algo. Y a veces, esa sensación es casi tan importante como el resultado en las ojeras.

Punto claveDetalleInterés para el lector
Bicarbonato como refuerzo suave y ocasionalUsado en solución muy diluida, máximo una vez por semana, alrededor de los ojosOfrece una forma realista de probar la tendencia sin pasarse
Riesgos para la piel fina del contorno de ojosSi se usa espeso, mucho tiempo o frecuentemente, puede irritar y empeorar las líneas de expresiónAyuda a evitar daños y desilusiones tras los trucos virales
Parte de un enfoque más amplioFunciona mejor combinado con sueño, hidratación, SPF y cuidados calmantesOfrece una visión más sostenible que perseguir soluciones rápidas

FAQ :

  • ¿El bicarbonato realmente reduce las ojeras?Puedes iluminar y suavizar temporalmente la superficie para algunas personas, sobre todo por exfoliación suave, pero no borrará ojeras profundas o genéticas.
  • ¿Es seguro poner bicarbonato directamente bajo los ojos?La aplicación directa y espesa es arriesgada; los expertos recomiendan una disolución muy diluida alrededor -no en- la zona más frágil, y solo poco tiempo.
  • ¿Con qué frecuencia puedo usar bicarbonato en la cara?La mayoría de expertos aconseja no más de una vez por semana, y muchas pieles reactivas lo toleran mejor cada dos semanas o nunca.
  • ¿Qué hago si me arde la piel tras usarlo?Enjuaga inmediatamente con abundante agua fría, deja de usar bicarbonato, aplica una crema calmante y consulta a un profesional si el enrojecimiento o el dolor persisten.
  • ¿Es mejor el bicarbonato que la crema de ojos?No es comparable; las cremas de ojos están formuladas para cuidar a largo plazo, mientras que el bicarbonato es un truco ocasional y tosco que nunca debe sustituir la hidratación y protección suave diaria.

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