A partir del 1 de enero, los usuarios franceses de teléfonos móviles y fijos verán muchos más números “ocultos” o “privados” en sus pantallas. Este cambio no significa una nueva oleada de llamadas misteriosas. Señala una nueva forma en la que las redes de telecomunicaciones manejan la confianza, la identificación de llamadas y el creciente fenómeno de la suplantación numérica.
Por qué más llamadas aparecerán de repente como ocultas
El regulador francés de telecomunicaciones, Arcep, ha ordenado a los operadores cambiar la manera en que muestran las llamadas cuando no pueden confiar plenamente en la identificación del llamante. Hasta ahora, tu número solo aparecía como “oculto” cuando el llamante elegía deliberadamente enmascararlo. Esa lógica está a punto de cambiar.
A partir del 1 de enero, un número oculto también significará: “la identificación de este llamante no ha podido ser técnicamente autenticada por la red”.
En la práctica, los operadores tendrán que ocultar el número en dos situaciones principales:
- Cuando la red no pueda verificar técnicamente que la identificación del llamante es auténtica.
- Cuando se use un número francés desde el extranjero pero no haya sido autenticado.
En lugar de mostrar un número francés potencialmente falso, la llamada llegará como “privada”, “desconocida” u “oculta”, dependiendo de tu teléfono y operador. La idea es romper una de las principales herramientas de los estafadores: utilizar números aparentemente legítimos que generan confianza.
Suplantación telefónica: por qué los reguladores endurecen las normas
En el fondo de este cambio se encuentra un problema que ha explotado en los últimos años: la suplantación numérica, también llamada “usurpación de identidad telefónica”. Los atacantes usan un número real que no les pertenece, de modo que la persona que recibe la llamada cree estar hablando con un banco, una oficina gubernamental o incluso un amigo.
Los estafadores se aprovechan de los reflejos humanos. Cuando ves un número móvil local o un prefijo familiar, tiendes a contestar. Incluso puedes devolver la llamada. Para muchas personas, un número creíble actúa como un atajo de confianza.
La suplantación rompe el vínculo entre el número que ves y la persona que realmente llama, convirtiendo cada llamada en una posible trampa.
Los operadores de telecomunicaciones ya han implementado varias comprobaciones técnicas en sus redes. Desde octubre de 2024, tienen la obligación legal en Francia de verificar que los números mostrados estén debidamente autenticados al pasar por sus sistemas.
A pesar de estas medidas, el problema no ha desaparecido. Según Arcep, entre enero y principios de diciembre de 2025, el regulador recibió casi 18.000 denuncias de suplantación numérica de consumidores y organizaciones. Esa cifra solo abarca los casos reportados, no el volumen mucho mayor de llamadas fraudulentas que nunca son notificadas.
Cómo funcionará el nuevo sistema en la práctica
A partir del 1 de enero, la red tratará la identificación de la llamada casi como un pasaporte en una frontera. Si el “pasaporte” del número supera todas las comprobaciones técnicas, el número aparecerá normalmente en tu pantalla. Si el sistema no puede verificarlo, la llamada se degradará al estado oculto.
| Situación | Cómo aparecerá la llamada |
| El llamante elige ocultar su número | Oculto / privado / desconocido |
| El número no puede ser autenticado por motivos técnicos | Oculto / privado / desconocido |
| Número francés usado desde el extranjero sin la debida autenticación | Oculto / privado / desconocido |
| Llamada estándar autenticada | Identificación normal del llamante |
Para quien responde, la diferencia es invisible. Solo ves una llamada oculta. Sin embargo, en segundo plano, la red ha tomado una decisión de seguridad: es mejor ocultar un número dudoso que arriesgarse a mostrar uno falso que podría engañarte para que bajes la guardia.
¿Esto realmente perjudicará a los estafadores telefónicos?
La medida pretende dificultar la vida a los criminales que dependen de la confianza en la identificación de llamadas. Si los estafadores no pueden mostrar fácilmente un número francés convincente, varios trucos comunes pierden efectividad.
Pensemos en estafas telefónicas clásicas: falsas alertas bancarias, falsos avisos de entrega de paquetes, falsas facturas de electricidad, falsas oficinas tributarias. En muchos de estos fraudes, la víctima responde porque el número parece local, oficial o familiar. Cuando esa pista visual desaparece, algunos dudarán, colgarán o devolverán la llamada al organismo usando un número conocido.
El regulador, al eliminar la comodidad visual de un número “amigable”, quiere que la gente confíe menos en lo que ve en pantalla y más en cómo verifica la identidad del llamante.
Dicho esto, la medida no acabará mágicamente con el fraude telefónico. Los estafadores pueden pasarse a servicios de llamadas por Internet, usar ingeniería social en aplicaciones de mensajería o atacar a las víctimas por correo electrónico. La nueva norma actúa como un punto de fricción: hace más difícil que ciertos tipos de fraude se realicen a gran escala.
Más llamadas ocultas, más confusión para el usuario común
El efecto negativo es claro: las llamadas legítimas también se verán afectadas. Algunas empresas enrutan sus llamadas a través de sistemas complejos, centros de atención o infraestructuras extranjeras. En esas cadenas, no todos los números superarán siempre la autenticación, especialmente en la fase inicial del nuevo régimen.
Eso significa que podrías recibir llamadas ocultas de fuentes completamente legítimas:
- Hospitales o clínicas que llaman por cambios de cita.
- Bancos o compañías de seguros dando seguimiento a una petición.
- Servicios de mensajería confirmando una franja horaria de entrega.
- Pequeñas empresas que utilizan centralitas en la nube alojadas en el extranjero.
Algunas de estas organizaciones ya utilizan números ocultos por motivos internos. Otras pueden no darse cuenta de que peculiaridades técnicas en sus sistemas harán que ahora aparezcan ocultas para los destinatarios. Para usuarios que ya ignoran por defecto las llamadas privadas, esto podría generar fricciones, llamadas perdidas o retrasos en situaciones urgentes.
Cómo pueden adaptar sus hábitos los usuarios franceses
Probablemente, las personas en Francia tengan que cambiar la forma en que gestionan las llamadas ocultas. Ignorar todas las llamadas privadas podría no ser práctico si habitualmente llegan así llamadas oficiales o útiles.
Algunas estrategias sencillas pueden reducir el riesgo:
- Si pierdes una llamada oculta y esperabas el contacto de una empresa, devuélvela usando un número que conozcas de su web o de tu documentación.
- Cuando respondas a una llamada privada, pide al interlocutor que se identifique plenamente y que verifique detalles que solo él debería conocer.
- Rechaza facilitar información sensible, como códigos bancarios o número completo de tarjetas, aunque el llamante diga ser de tu banco.
- Si tienes dudas, cuelga y realiza una nueva llamada usando un número de contacto fiable.
Estos hábitos coinciden con los consejos de agencias de ciberseguridad de toda Europa, no solo de Francia. El incremento de llamadas ocultas da a estas recomendaciones una urgencia renovada.
Un anticipo de cambios más amplios en la identificación de llamadas a nivel mundial
La decisión francesa se enmarca en una tendencia global. En Estados Unidos y Canadá, los reguladores impulsaron tecnologías como STIR/SHAKEN para autenticar las identificaciones en redes IP. Reino Unido ha comenzado a endurecer las reglas sobre llamadas internacionales que suplantan números nacionales. Varios otros países llevan a cabo iniciativas similares, cada uno con sus propias soluciones técnicas.
La idea central es parecida: no hay que dar por válida la identificación de llamada a menos que la red pueda garantizarla. Si no es posible, la pantalla no debe crear una falsa sensación de seguridad.
En Francia, la medida de Arcep convierte las llamadas ocultas en algo así como una etiqueta de advertencia. Hablan menos de las intenciones de quien llama y más del nivel de certeza técnica sobre el número mostrado.
¿Qué nos indica esto sobre el futuro de la confianza telefónica?
Detrás de este cambio aparentemente pequeño hay una transformación más profunda: la confianza se desplaza del número mismo hacia las capas de verificación implantadas en la red. Con el tiempo, es posible que las llamadas incluyan indicadores visibles de confianza, como el candado de seguridad en los navegadores.
Por ahora, el enfoque francés es bastante contundente: o el número se muestra, o se oculta. Pero esto presiona a empresas y proveedores de telecomunicaciones para que modernicen sus sistemas y logren que sus llamadas sean autenticadas de manera más fiable. Quienes no lo hagan verán cómo sus llamadas son cada vez más ignoradas.
Esto también plantea cuestiones de accesibilidad y equidad. Las personas mayores o menos familiarizadas con las herramientas de seguridad digital pueden tener más dificultades para adaptarse a estos cambios en el uso del teléfono. Los estafadores suelen centrarse con especial agresividad en estos colectivos. Las campañas de comunicación pública, junto con explicaciones claras de bancos, operadores y servicios públicos, serán clave para que la nueva norma mejore realmente la seguridad diaria.
Por último, este cambio invita a un ajuste mental para todos los usuarios del teléfono: un número con aspecto familiar ya no puede considerarse prueba de nada, y uno oculto ya no significa automáticamente peligro. En su lugar, cada llamada se convierte en un pequeño momento de decisión en el que unas comprobaciones extra y un poco de escepticismo saludable pueden marcar la diferencia entre una conversación rápida y una estafa costosa.
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